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Alto y claro

Deborah TannenDeborah Tannen, reputada lingüista y autora de importantes libros, habla sobre la importancia de las palabras que se usan en clase

La teoría nos dice que ser un académico respetado y vender millones de libros es una combinación prácticamente imposible. Deborah Tannen es una de las pocas personas que ha logrado aunar las dos facetas sin perder nada en el camino. Su revolucionario libro Tú no me entiendes, publicado en 1990, consiguió acercar la lingüística al ciudadano de a pie y permaneció cuatro años en la lista de los más vendidos del The New York Times, ocho meses en la primera posición. Se tradujo a más de 200 idiomas y convirtió a su autora en un personaje mediático, cuya presencia era solicitada por periódicos y televisiones de todo el planeta. Pese a todo este revuelo, Deborah ha mantenido intacta su credibilidad académica, como demuestra el hecho de que sigan citándola como uno de los principales referentes de la lingüística en el mundo y de que continúe publicando artículos y dando clases ante audiencias especializadas, en su faceta de profesora de lingüística de la University of Georgetown, en Washington DC.

Nacida en Nueva York en 1945, la carrera académica de Deborah Tannen ha transcurrido entre la Universidad de Princeton y otros centros de investigación estadounidenses de gran prestigio y sus estudios se han centrado en el desarrollo del lenguaje y su importancia en un contexto cultural. Sin embargo, su mayor hito tal vez sea haber conseguido que millones de personas reflexionen sobre la forma en que se comunican con sus familias, amigos y colegas.

En Tú no me entiendes y ¡Yo no quise decir eso!, aborda el concepto del metamensaje (el efecto global de las palabras que decimos, nuestro tono de voz, el contexto de la conversación y los gestos) y nos revela que los malentendidos más habituales se producen porque transmitimos un metamensaje contrario al que pretendemos cuando tratamos de ser conciliadores o neutrales.

Ambos libros suscitaron un enorme interés, pero a la profesora Tannen no le sorprende en absoluto el impacto de la lingüística:

“La percepción del mundo como un lugar agradable u hostil es el resultado de la suma de encuentros cotidianos aparentemente insignificantes. Muchos de nuestros motivos, tan evidentes para nosotros, nunca llegan a la gente con la que hablamos. Numerosos casos de descortesía, obstinación, desconsideración o falta de voluntad para cooperar se deben, en realidad, a diferencias en los estilos de comunicación”.


IB World: ¿Cómo ha influido su investigación en su forma de enseñar?

Deborah Tannen Antes de dedicarme específicamente al género, mi campo de trabajo era la comparación de los discursos y de los estilos de conversación. Una de las cosas que más me chocó fue el ritmo y las pausas que cada persona realiza al hablar. Cuando me pongo ante una clase, debo tener en cuenta el tiempo que necesitan los alumnos cuando planteo una pregunta y tienen que levantar la mano. Yo soy de Nueva York y allí todo va rápido. Antes, cuando hacía una pregunta, si nadie levantaba la mano al instante pasaba a otra cosa, pero me di cuenta de determinadas personas necesitan tiempos para responder.


¿Qué papel juega el género?

Las mujeres no levantan la mano hasta que están seguras de que tienen algo inteligente que decir. En cambio, los hombres levantan la mano más rápido porque quieren la palabra. Una vez, en una celebración familiar, mi sobrino de 10 años dijo algo emotivo y elocuente. Le pregunté si lo tenía preparado. Me dijo “no, es como cuando estás en clase y levantas la mano y el profesor te elige y luego no tienes nada que decir”. Este es el razonamiento de muchos hombres.


¿Las mujeres no tienen suficiente confianza en sí mismas para hablar?

Esta situación se debe en parte a las expectativas, a la forma como se comportan tus amigos. Las mujeres son conscientes de las miradas que atraen las personas que hablan en público. Saben que sus compañeros las escrutan, mientras que los chicos suman puntos con sus participaciones. Pasan tantas cosas [con las mujeres]. A veces piensan que otros tomarán la palabra y siempre están aguardando su turno o esperando a que les pregunten.

Myra y David Sadker escribieron un libro titulado Failing at Fairness, donde ponen de manifiesto que, según sus estudios, los profesores suelen formular a los chicos las preguntas más difíciles y a las chicas otras más sencillas. Recuerdo también que Lani Guinier (profesora de la Facultad de Derecho de Harvard y portada del número 54 de IB World) escribió que cuando estudiaba derecho las chicas que tomaban la palabra eran ridiculizadas a sus espaldas. Y eso ocurría en la facultad de derecho.

Ahora mismo tengo 27 alumnos en mi clase y la primera vez que lancé una pregunta un chico levantó la mano. Y la volvió a levantar a la siguiente pregunta. Al final tuve que hablar con él y decirle que no hacía falta que respondiera a todas y cada una de las preguntas. El chico se lo tomó bien.


¿Está a favor de los colegios solo para chicos o solo para chicas desde un punto de vista lingüístico?

Sí. Numerosos estudios han demostrado que a las mujeres que acuden a colegios solo para chicas les va mejor en la vida.


¿Qué pueden hacer los profesores para conseguir unas clases más inclusivas?

Yo he aprendido a fijarme en si utilizo un estilo negativo o positivo al pedir una crítica alguien. Siempre digo “Me gustaría saber tu opinión”. En muchas clases, los profesores se centran en las críticas negativas: “En este artículo que has leído, ¿qué problema encuentras?”. Hay alumnos que solo hablan en grupos pequeños, por lo que varias veces por trimestre divido la clase y, de este modo, me aseguro de que todo el mundo tenga la oportunidad de hablar. Hay que tener presentes aspectos como el sexismo y, en este sentido, merece la pena leer los estudios realizados en este campo. Además, no podemos olvidar que las personas tienen diferentes estilos de hablar y que debemos dejar más tiempo a los alumnos para que hablen. También podemos preparar actividades para que se comuniquen en grupos pequeños o por escrito.


¿Puede llegar la inclusividad demasiado lejos?

Todos queremos tratar a los demás de una forma justa, pero siempre tenemos momentos que no podemos controlar. No podemos dejar a un lado las diferencias de la gente. Hay estudiantes que te gustan y otros que no. Para hacer frente a esta situación, hay que establecer controles.


Cuando los alumnos no estudian en su lengua materna, ¿qué se puede hacer para que se sientan incluidos?

Yo, personalmente, no evalúo la participación en clase. Hay alumnos a quienes les gusta participar, mientras que a otros les cuesta más trabajo. Evidentemente, resulta más complicado al evaluar los trabajos escritos. Siempre pido que los trabajos finales sean revisados por un hablante nativo. Es interesante transmitir a los alumnos extranjeros que estamos ahí para ayudarles si tienen cualquier duda.


¿Nos preocupamos demasiado por el buen uso de la gramática?

Esto es lo que decimos los lingüistas para diferenciarnos de los profesores de inglés. Estuve enseñando inglés como segunda lengua en Grecia y me influyó muchísimo el movimiento contrario a la corrección de errores. Imagínate que estuvieras aprendiendo una habilidad y que cada vez que cometieras un error te dieran un golpe en los nudillos. No aprenderías nunca.


En ¡Yo no quise decir eso! asegura que aprender sobre los estilos conversacionales puede cambiar la vida de la gente. ¿De qué forma?

Muchas de las personas que leen mis libros no se dan cuenta de que aprenden sobre lingüística. Aprenden a eliminar la confusión y el enojo de sus vidas tomando el control en determinadas situaciones. Un día en una sesión de firma de libros se me acercó una mujer y me dijo “gracias por devolverme a mi hija”. Me quedé sin palabras.


¿Piensa que la creciente globalización hará que los rasgos conversacionales tradicionales de los diferentes grupos étnicos sean menos pronunciados y, por tanto, facilitará la comunicación?

No necesariamente. En general, tenemos la idea de que si nos relacionamos con gente de diferentes procedencias, los conoceremos mejor y, por consiguiente, lograremos entenderlos mejor. Sin embargo, muchas veces la gente que se relaciona con personas de otras culturas termina con una sensación de frustración porque no les entienden bien y no saben cuál es la causa de la falta de entendimiento. En estas situaciones, tienden a echar la culpa de todo a la otra persona.


Así, pues, ¿puede la lingüística cambiar el mundo?

Prácticamente todo, en un nivel u otro, tiene que ver con la comunicación. Si lográramos entender mejor los motivos de los demás, podríamos solucionar casi cualquier problema. Pero con hablar más no basta.


La lengua es el aprendizaje

Para el IB, la lengua es más que un medio para comunicarse. Carol Inugai-Dixon, responsable de lengua y aprendizaje, y Andrew Flory, responsable de lenguas de los Grupos 1 y 2, nos explican por qué.

A partir de los siete años, todos los alumnos del IB estudian en como mínimo dos lenguas, con el objetivo de potenciar el entendimiento intercultural. Pasar de esta teoría a la práctica implica valorar la herencia y el perfil lingüísticos de cada estudiante y disponer de mecanismos para que los colegios garanticen la capacitación en su lengua materna. La importancia de la lengua materna para la identidad, la autoestima, la capacidad cognitiva y, en último término, el éxito académico está perfectamente documentada y se traduce en un abanico cada día más amplio de oportunidades para que los alumnos estudien y utilicen su lengua materna en los tres programas.

El conjunto de la organización tiene claro que la lengua no es simplemente un contenido instrumental, sino que es, en muchos sentidos, el propio aprendizaje. El IB reconoce en sus normas y aplicaciones concretas que son muchos los alumnos que acceden a los programas en una lengua que no es la materna, un motivo de celebración, pero también una circunstancia que requiere nuestro apoyo durante todo el proceso.

El nombramiento de una responsable de lengua y aprendizaje pone a los colegios sobre alerta de sus responsabilidades y refuerza su labor mediante la creación de un sistema de desarrollo profesional para fomentar la aplicación de buenas prácticas. Ahora los colegios reciben asesoramiento sobre cómo diseñar una política lingüística, de modo que cada escuela tiene la oportunidad de analizar y definir su política en este campo para reflejar la declaración de principios del IB en la práctica, teniendo presente que el objetivo de los programas es valorar lo que aporta cada alumno y construir a partir de ahí para estructurar una educación holística y transformadora.


Entrevista

Su férrea defensa de la importancia de la enseñanza en la lengua materna ha situado a Tove Skutnabb-Kangas, investigadora invitada en el departamento de lenguas y cultura de la University of Roskilde de Dinamarca, y su marido, Robert Phillipson, investigador del departamento de inglés del Copenhaguen Business School, entre los lingüistas más respetados del mundo.


IB ¿Por qué es tan importante para los alumnos estudiar en su lengua materna?

Tove Para los pueblos indígenas y las minorías lingüísticas, entre los cuales se hallan las personas sordas, es importante poder estudiar principalmente en su lengua. Casi todas las mayorías lingüísticas dan por sentado este derecho. Actualmente, la educación de estos grupos se centra en encontrar la mejor manera de alcanzar altos niveles de bilingüismo y multilingüismo y en lograr que consigan buenos resultados académicos.


¿Peligran algunas lenguas?

Tove Las estimaciones más optimistas dicen que la mitad de las 7.000 lenguas que se hablan actualmente habrá desaparecido o estará al borde de la desaparición en 2100. Y la mayor parte de las lenguas de signos se encuentra en una situación de extremo peligro.


IB ¿Cómo pueden ayudar los profesores?

Tove Los profesores deben ser conscientes de los mitos sobre el multilingüismo. Muchos docentes creen que cuanto antes empiecen los niños de los grupos minoritarios a aprender una lengua dominante, mejores resultados obtendrán. Sin embargo, importantes estudios han puesto de manifiesto que cuantos más años un niño de este perfil estudie usando su primera lengua, mejor aprenderá su lengua y los demás contenidos, pero también la lengua dominante. Forzar a un niño a aprender una lengua dominante a costa de su lengua materna es un genocidio lingüístico y un crimen contra la humanidad.


IB ¿Es la preponderancia del inglés un mal necesario en un mundo globalizado?

Robert Cualquier lengua puede servir a propósitos nobles o reprobables. Tiene sentido dominarlo, pero lo que se busca ahora en los trabajos cualificados, tanto en el mundo de los negocios como en los medios de comunicación, la educación superior y la investigación, es el bilingüismo o, preferiblemente, el trilingüismo. Los colegios tienen un papel fundamental a la hora de explicar a los alumnos la importancia del multilingüismo.