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Educácion ética: en el aula

Tan valiosa en la vida como en el trabajo

Leonard Mayer aboga por la ética en uno de los principales colegios de México.

Leonard Mayer ha sido un gran defensor del Bachillerato Internacional durante la mayor parte de su vida. Gracias a su trabajo con el ministro de educación, tuvo un papel decisivo para lograr que el Programa del Diploma del IB fuera reconocido por las universidades mexicanas.

Tanta era la confianza de Mayer en el futuro de la educación del IB en México que hacía campaña en su favor en todos los momentos libres que le dejaba su trabajo como empresario destacado de su país. Ha importado equipos para la industria de las bebidas, comercializado granos, establecido la primera agencia de reaseguros de México y operado tres fábricas. Mientras lo invitaron a enseñar ética a sus alumnos.

“Nunca había enseñado”, confiesa, “pero disponía de una carrera muy diversificada a la cual recurrir en busca de problemas éticos”.

El enfoque educativo de Mayer se centra en hacer que los estudiantes debatan los problemas.

“La única forma de entender las cosas es pensando en ellas”, sostiene. “La ética no es una asignatura que uno pueda memorizar.”

Leonard quiere que sus alumnos se conviertan en personas de negocios éticas y, aunque en sus clases hable de Confucio y Platón, tiende a alejar los debates de la teoría y acercarlos a la experiencia práctica.

“Uno de los ejercicios que hacemos consiste en definir valores (como la amabilidad y la sinceridad) y debatir cuáles son éticos. Por lo general llegamos a una lista de unos dieciséis. Luego pido a mis alumnos que lleven esa lista a una compañía y hablen con el responsable máximo del lugar sobre cuáles de esos valores practican y por qué. Eso les demuestra que los valores no son solo algo para el aula, sino que también están en las empresas.”

A lo largo del curso, Leonard va buscando en los periódicos historias en las que se destaque la importancia de la ética, como la debacle de Enron y la distribución de dólares de los EE. UU. en Iraq.

“También recurro a mi propia experiencia de por qué hay que tratar al personal con justicia y ser sincero con los clientes.”

Los estudiantes también aportan sus propios problemas para el debate, no necesariamente relacionados con el trabajo.

“La ética es algo para toda la vida”, dice Mayer. “Sin ética, una sociedad no puede mantenerse unida y coherente.”

No hay exámenes al terminar el curso. Se califica a los alumnos por sus ensayos y por la calidad de su nivel de discusión.

“Lo que los estudiantes aprendan en ética los ayudará toda su vida”, afirma Leonard. “Todas las demás asignaturas cambiarán con el tiempo.”

 

 

Leonard Mayer

 

 

“La ética no es una asignatura que uno pueda memorizar.”

 

 

 

 

 

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