No es lo que sabes...
... sino cómo utilizas lo que sabes. Redefiniendo y estimulando la creatividad en el currículo, los Colegios del Mundo del IB abren nuevos horizontes a sus alumnos

Uno de los grandes problemas de todo docente que trate de fomentar, medir o integrar la creatividad es cómo definirla. Los investigadores han encontrado más de 100 palabras asociadas con frecuen-cia a la creatividad. Muchas de ellas son evidentes (como “innovación” o “artístico”), pero otras son más opacas (como “motivación” o “divergente”).
Anne Bamford, directora del proyecto Engine Room de la University of the Arts London, ha dedicado parte de su carrera a estudiar el impacto de las asignaturas artísticas en la sociedad y el papel de la creatividad en la educación. Ha asesorado la UNESCO y gobiernos de varios países. Su visión de la creatividad en clase empieza con los números.
“La creatividad es una forma de pensar”, reflexiona Bamford. “Si preguntamos cuánto son tres más tres, la respuesta siempre es seis, pero si preguntamos cuánto es seis, estamos dando la vuelta al ejercicio para introducir una nueva forma de pensar. Podría ser dos más cuatro. Podría ser media docena de huevos para hacer una tortilla. Podría ser cualquier cosa”.
Esta forma de expresión sin límites, según Bamford, está presente en todos los niños: “Todos tenemos creatividad, pero las experiencias a las que estamos expuestos determinan si se desarrollará o no”. La neuroplasticidad del cerebro infantil permite “conectarlo” de formas que potencien el pensamiento lateral. Esto no siempre tiene que ver directamente con el rendimiento académico. “Hay niños que, evidentemente, son muy creativos, pero no saben cómo expresarlo”, continúa Bamford. “Si tenemos este tipo de niños en clase, es importante investigar qué lenguaje simbólico conecta más con ellos”. El riesgo es que los alumnos que no son capaces de expresar la creatividad a través de su trabajo lo hagan con un mal comportamiento.
El estudio de la creatividad es una ciencia tan imprecisa como necesaria. Tal como expone Daniel Pink (página 10), las habilidades creativas solucionan los problemas del mundo y potencian su pro-gre-so económico. La taxonomía de Bloom, el modelo cognitivo empleado para definir los objetivos de aprendizaje, fue objeto en 2001 de una modificación, con la introducción de la creatividad en su vértice. Así, pues, la creatividad se asocia a la expresión máxima de éxito educativo. Según Pink, es uno de los rasgos de todo ser humano.
En una clase de PEP del Elizabeth Hudson de Long Beach (California, EE. UU.), el profesor Boyd Hendricks pone la creatividad en práctica. Un grupo de alumnos con sus padres, presenta unos libros ilustrados después de meses de duro trabajo. Boyd es un defensor del pensamiento creativo y considera que su clase de segundo de primaria es un ejemplo claro de sus ventajas. “Tienen plena responsabilidad sobre su trabajo”, afirma. “Esto genera una sensación de orgullo y satisfacción que los anima a continuar progresando más allá del simple aprendizaje de datos y reglas”.
Tal vez los niños no tengan más que siete años, pero ya son autores publicados, tras haber escrito, ilustrado y editado sus libros sobre especies amenazadas. “Están tremendamente implicados y volcados en su trabajo y la calidad del contenido”, revela la asistente docente Georgia Middlebrook.
Según Boyd, la creatividad es la llave que abre las puertas del conocimiento profundo. “Una docencia y un aprendizaje creativos y experimentales permiten que los alumnos se conviertan en pensadores, capaces de reflexionar sobre sus intereses con sus propias habilidades creativas”, afirma. “Como docente, mi obligación es brindar oportunidades para que cada niño pueda crecer y convertirse en un pensador formado, creativo e independiente”.
La creatividad está muy presente en el currículo del IB, y los docentes disponen de autonomía para ir más allá. Sin embargo, según Éanna O’Boyle, coordinadora del PAI en el International School Moshi de Tanzania y autora de un capítulo dedicado a la creatividad en Taking the MYP Forward (Haciendo que el PAI avance), (John Catt Educational), los docentes deben procurar no poner trabas al desarrollo creativo de forma inconsciente. “Limitar la creatividad es un gran error”, confiesa. “Tenemos que romper las barreras y, en lugar de mandar hacer cosas a los alumnos, dejar un poco de margen para la incertidumbre”.
La forma de preguntar ya fomenta o inhibe la creatividad. Jennifer Hoover, coordinadora del Programa del Diploma (PD) en el Richard Montgomery High School de Maryland (EE. UU.), opina que los alumnos tienen que acostum-brar-se a “pensar por sí mismos, porque ¿qué ocurre cuando se agotan las ideas? En
nuestra sociedad, los niños tienen nuevos desafíos y tenemos que enseñarles a mirar las cosas antiguas de una forma nueva”.
“Creatividad es sinónimo de más felicidad”, plantea Éanna. “Si conseguimos que las actividades escolares sean creativas abriremos la puerta a la diversión, y con ella al conocimiento”. Es indispen-sable para una buena interacción, según Lionel Honnorat, profesor de francés en el International School of Uganda. “La creatividad es el pilar de las comunicaciones cotidianas, ayuda a los alumnos a abordar la complejidad del lenguaje y a desarrollar estrategias para enfrentarse a lo inesperado”.
Las asignaturas de artes visuales, el teatro y la música han sido tradicionalmente los bastiones de la creatividad. Aunque la pedagogía más moderna mantiene que hay creatividad más allá de estas esferas (y a pesar de que los programas interdisci-plinarios del IB ya estimulan esta apertura de miras), son unos puntos de partida inevitables.
En el International School de Amsterdam, los alumnos del PAI dedican 45 minutos a la semana a pintar y escribir en sus “diarios de reflexión”, crean-do metáforas visuales para expresar ideas. “Cuando pinto, pienso con más claridad”, comenta un alumno. Por su parte, el Hilton Head Island Elementary de Carolina del Sur (EE. UU.) recibe cada mes la visita de un artista que enseña diferentes técnicas a los alumnos. “Un buen modelo académico puede complementarse con una dosis de arte para consolidar las bases teóricas”, afirma el director Jill McAden.
Los docentes del Geitonas School de Atenas (Grecia) han observado ventajas similares. Los alumnos del PD del IB combinan literatura y teatro, representando obras originales basadas en textos publicados, asistiendo a representaciones y charlando sobre adaptaciones literarias con directores. “Estas actividades les ayudan a comprender y juzgar mejor las obras”, afirma la coordinadora de CAS Beth Athanassiadis. “Sus notas en las evaluaciones escritas de literatura han sido más altas de lo que esperábamos”.
Hasta hace poco, la creatividad y el rendimiento académico se consideraban irreconciliables. Los estudios PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) han demostrado una notable correlación entre la excelencia en asigna-turas creativas y unas buenas notas en lenguas, matemáticas y ciencias en determinados países, sobre todo en Escandinavia, donde los gobiernos apuestan por la creatividad en los currículos.
James Catterall, catedrático de pedagogía en la Universidad de California y autor de la influyente obra Critical Links (Enlaces críticos), comenta: “Los estudios realizados por los académicos dejan poco margen para la duda: las asignaturas artísticas contribuyen de diferentes formas al desempeño académico y fomentan la implicación de los alumnos, su motivación y sus habilidades sociales”.
Como señala Bamford, muchos premios Nobel de ciencias están interesados por el arte, como Albert Einstein, que tocaba el piano y el violín. “El arte permite hablar diferentes lenguajes simbólicos, visuales, dramáticos o musicales”, según Bamford. “Dominar estos lenguajes puede ser útil para muchas asignaturas y también para tomar decisio-nes al más alto nivel en otras fases de la vida”.
Tim Saville y Janice Hunter, profesores de Artes Visuales del PD del IB y fundadores de Crete International Visual Arts Studios, coinciden al afirmar que una relación estrecha entre el arte y el mundo académico aporta beneficios mutuos. “Necesitábamos un puente entre las metas intelectuales de los académicos y las habilidades prácticas más creativas”, reflexionan. “La formación artística, antes menospreciada por ser poco académica y de tipo manual, ha evolucionado hasta combinar las visiones intelectuales con las más elevadas habilidades manuales”.
Esta tendencia es fácilmente apreciable en el International School de Amsterdam, donde los alumnos trabajan en complejas líneas de estudio vinculadas a la narrativa cultural y el arte. “La formación artística es una poderosa herramienta para propiciar una reflexión fresca y cualitativa”, comenta la responsable de arte Sian Lysaght. “Ofrecen un marco que permite a los alumnos pensar, reflexionar y repensar”.
Para los ciudadanos digitales de hoy, tan acostumbrados a “ver” como a “leer”, el aspecto visual es fundamental. “El mundo ha experimen-tado una revolución visual”, afirma Sian. “Nuestra misión es ofrecer alfabetización visual, dotar a los alumnos del lenguaje de nuestro tiempo, para que puedan decodificar los mensajes correctamente y desarrollar su pensamiento crítico”.
Sin embargo, la creatividad también debe tener cabida en las matemáticas o las ciencias. Jaya Bhavani, profesor de matemáticas de PAI en el Dwight School de Nueva York, ha observado que introduciendo la creatividad en las matemáticas los alumnos reaccionan de una forma diferente. “Las matemáticas se convierten en una asignatura interesante”. La chispa creativa se obtiene gracias a un trabajo en el que deben encontrar la relación entre las matemáticas y el “mundo real” . “Tanto en ejercicios de resolución de problemas como en proyectos de investigación o debates en clase, es básico estimular la creatividad”, sentencia Jaya.
A menudo la creatividad se oculta en los espacios que separan las diferentes asignaturas y, para hacerla aflorar, nada mejor que la filosofía de colaboración de los programas del IB. Con esta idea, incluso la educación física puede dar pie a la reflexión creativa, tal y como ha descubierto Andy Vasily, profesor de Educación Física del PAI en el International School of Phnom Penh, en Camboya.
De momento, Andy ha introducido su innovador programa “Sportfolio” en tres colegios. “Es una versión más animada de un diario de educación física”, explica. “Su principal objetivo es recoger las opiniones de los compañeros y autoevaluaciones, reflexiones escritas y datos para generar gráficos. Los alumnos también dibujan ilustraciones para practicar la comprensión conceptual”. En las clases de Andy, cuerpo y mente trabajan juntos, pues los alumnos trabajan la escritura, el arte y las matemáticas al tiempo que hacen ejercicio.
El siguiente paso no puede ser otro que abordar la creatividad con un enfoque holístico e integral. En Australia, se creó la Queensland Academy for Creative Industries, una iniciativa pública para fomentar las habilidades creativas y artísticas. No sorprende que la creatividad sea el eje de la vida de los alumnos, que combinan el estudio académico con la experiencia práctica en el sector creativo. El director John Jose considera que la “creatividad humana es el recurso económico más valioso”.
Kathleen Naglee, directora del International School of Estonia (ISE), ha realizado una apuesta similar por impregnar todo el colegio de una nueva filosofía creativa. A lo largo del último año, las iniciativas de desarrollo profesional del ISE se han centrado en la creatividad, con debates pedagógicos en profundidad y una lista de lecturas con textos de los principales expertos en el tema. El objetivo de Kathleen es generar un entorno en el que los docentes no se sientan obligados a seguir el programa a pies juntillas. “Tienes que ser capaz de dejar que los alumnos tomen las riendas de su propio aprendizaje”, explica. “El cometido del asignatura es acompañarles en la reflexión. Si nos centramos en el aspecto creativo del conocimiento y en las nuevas perspectivas, seguramente el desempeño académico mejorará mucho más que con cualquier otro método”.
Aunque podría parecer una afirmación un tanto radical, el ISE y otros Colegios del Mundo del IB tal vez hayan empezado a diseñar el plano maestro de una filosofía educativa que dé respuesta a las necesidades económicas y los desafíos sociales del futuro y la autorrealización de los alumnos.
Creatividad para todos
Los alumnos del International School Suva (ISS) de Fiyi (abajo) son conscientes de la importan-cia de las artes, pero sus com----pa-ñeros de los colegios públicos no tienen tanta suerte, pues el arte y la música no forman parte del currículo.
Los alumnos del PD del ISS diseñaron una actividad para llevar las artes y la música una vez a la semana a un colegio de la zona. El proyecto Awesome Art utilizó desperdicios para crear una representación artística de Fiyi; el módulo de música giró en torno a cancio-nes pop en inglés y fiyi.
En el St Paul’s Grammar School de Penrith (Australia), los alumnos han realizado actua-------cio---nes para que la sociedad tome conciencia del problema de los sin techo y recaudar fondos para un comedor comunitario.
“[…] tanto de actitud vital como de habilidad”
La creatividad según tres jefes de desarrollo de los programas del IB.
Jennifer Giddings
Jefa de desarrollo del PEP
“La creatividad no está limitada a un único tema o contenido transdiscipli-na-rio, sino que está integra-da de forma holística en el PEP. En un colegio del PEP la creativi-dad no solo tiene que ver con la expresión de los alumnos, el programa tiene que ani-mar a los docentes a trabajar juntos y a pensar de forma creativa. La clave del éxito de un cole-gio del PEP es reforzar la profesiona-li-dad y mejorar las prácticas y, para eso,
los educadores deben participar creativamente en el contenido del programa”.
Malcolm Nicolson
Jefe de desarrollo del PAI
“Somos conscientes de que hoy las habilidades y actitu-des son importantes, al igual que la adquisición y aplicación de conocimien-tos. En palabras del psicólo-go Robert Sternberg, ‘la creatividad tiene tanto de actitud vital como de habili-dad’. Aquí surgen las opor-tunidades de aprender, a través de una redacción, un video o un blog, en un proceso alentado por la amplitud de miras de los programas. Cuando los alumnos sintetizan o analizan, la creatividad fluye de forma natural”.
Andy Atkinson
Jefe de desarrollo del Programa del Diploma
“Las actividades de CAS son uno de los pilares del PD del IB y tal vez la expresión más directa de la creatividad. El concepto de creatividad en el CAS se definió ya en 1968 y se asoció al mundo artísti-co: tocar música en un grupo, hacer teatro, etc. En pleno siglo XXI la creatividad está más relacionada con
el pen-samiento creativo. Las asignaturas artísticas ya no se consideran poco académicas. A día de hoy, muchas salidas profe-sio-nales son perfectamente compatibles con asignaturas del Grupo 6”.
